Historia de la institución

por Rafael de Luna con la colaboración de la ABPA 
(Asociación Brasileña de Preservación Audiovisual)

La Cinemateca Brasileira  surgió como Filmoteca del Museo de Arte Moderno de São Paulo (Archivo del Museo de Arte Moderno de São Paulo) en 1949. En 1956, sus responsables crearon la Sociedad Civil Cinemateca Brasileira, esta vez como Fundación Cinemateca Brasileira en 1961 y siempre como entidad civil sin ánimo de lucro. En su periodo inaugural, el defensor más acérrimo de la institución fue el crítico e investigador Paulo Emilio Sales Gomes.

En 1984, la Cinemateca se incorporó al gobierno federal, convirtiéndose en un órgano público ligado a la Fundación Nacional Pro-Memória y al Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. En 2003, por una decisión de su Concejo, la Cinemateca Brasileira se anexó a la Secretaría del Audiovisual, división del ahora extinto Ministerio de Cultura. 

En los años 2000, el gobierno federal implementó una política para centralizar recursos y colecciones en la institución para el detrimento de los archivos en otras partes del país. Por medio de la  Sociedad de Amigos de la Cinemateca, una fundación civil también sin ánimo de lucro, la Cinemateca Brasileira recibe una de las grandes inversiones del Ministerio, expandiendo sus instalaciones y recursos. En el 2006, la Cinemateca Brasileira fue sede de la edición número 62 del Congreso de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, FIAF. La institución se consolidó como el archivo fílmico más grande de América Latina. 

A pesar de ese crecimiento, había muchas protestas por la falta de transparencia de la dirección de la Cinemateca.  En el 2010, por ejemplo, un grupo de documentalistas, investigadores, productores publicó una carta abierta exigiendo cambios en las políticas de acceso a las colecciones de la institución. Asimismo se hicieron públicas denuncias de persecución a los empleados por parte de la dirección. 

En el 2013, una auditoría de la Contraloría General del país observó problemas en la ejecución de recursos y procesos de licitación  de la Cinemateca y la Sociedad de Amigos. Esto llevó a un cambio en la dirección de la Cinemateca. El número de empleados, que ya era deficiente, fue reducido. La actividades de la Cinemateca disminuyeron y con la azotada de la crisis económica en el país, los recursos menguaron. 

El 3 de febrero de 2016, un incendio en uno de los depósitos que almacenaba la colección de nitrato destruyó caso 1000 rollos de película. Casi el 40% de las copias que se perdieron no tenían copia, ni fílmica ni en digital. 

Entre 2016 y 2017, el Ministerio de Cultura firmó un contrato con una entidad privada sin ánimo de lucro, la Asociación  de Comunicaciones Roquette Pinto (ACERP) para implementar un proyecto de preservación que le permitiera a la ACERP hacer contratos de prestación de servicios, una modalidad que implica no proveer beneficios a los trabajadores, ofrecer seguridad laboral o estabilidad. 

En marzo de 2018, la dirección de la Cinemateca fue transferida a ACERP, acorde con la políticas de disminución de la maquinaria pública y la consecuente privatización de la administración presidencial de (2016-18). La ACERP pasó a administrar toda la institución usando recursos públicos pero con permiso para obtener réditos a partir de las colecciones y de la infraestructura del archivo. A los funcionarios se les pidió firmar nuevos contratos que no incluían estabilidad laboral ni avance en su carrera como funcionarios. 

%d bloggers like this: